“Yo sueño que estoy aquí
de estas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi”.
Monólogo de Segismundo.
La vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca

Como todos los miércoles me dirijo al servicio social en el Hospital Psiquiátrico Dr. Samuel Ramírez Moreno. Tomo el camión RTP, que sustituye al metro de la línea dorada donde ésta no funciona. Es la estación san Andrés Tomatlán. Espero a que pase un camión lo mas vacio que se pueda ya que tengo la mala costumbre de cantar la música que escucho por mi teléfono celular, mala idea, ya estando el camión vacio puedo notar el nivel de suciedad de estos camiones que seguramente no se han lavado desde que han estado dando este servicio.
El trayecto que hago es de muchos contrastes. En las mañanas no me puedo quejar del tráfico ya que pocas personas suelen ir en dirección al sur. Las avenidas por su parte tienden a ser risibles, pasan de cuatro a tres los carriles y a veces dos, y que sumando los coches estacionados se vuelve de uno. Anchas columnas del metro se insertan en plena avenida y en curvas ondulantes se dirigen las calles. Ni hablar de la contaminación visual, cada fachada debe de tener cerca de tres o más anuncios, uno más estridente que el anterior.
Por otro lado mi trayecto favorito es el de eje 10 sur entre Tlaltenco y Santa Catarina un pequeño respiro natural que la ciudad perdono. Al oriente la sierra de santa Catarina se muestra casi desnuda solo algunos pirules la arropa, al poniente una gran valle a lo lejos apenas se ve espejo de agua que forma el lago de Chalco, según la cantidad de smog, en el día a veces se ve el cráter de Xico, el Teuhtli, el Ajusco o en ocasiones, con suerte, las siluetas del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. A la mitad del trayecto hay una pequeña colina cubierta de eucaliptos y bajo de estos, magueyes posiblemente pulqueros. Temporada de lluvia, la vegetación verde oculta los restos de basura que se encuentran a lo largo del valle particularmente a las orillas de la carretera. Este camino existe desde varios siglos atrás, era uno de los tantos caminos que transitaban a las orillas el gran lago de México.
Llego al psiquiátrico. Adentro existe una construcción llamada “La capilla” que literalmente fue una capilla. Todavía pueden verse los vitrales con imágenes religiosas y un altar. Posiblemente construida en los años 60s por el tipo de arquitectura. Un techo de dos aguas con grandes vitrales en la fachada. Ya no da servicios religiosos, hoy es un taller donde los “usuarios” trabajan lijando y pintando piezas de cerámica.
Al exterior de la Capilla hay una explanada donde se ubican dos bancas en una de ellas, como siempre, se haya Humberto, un señor de físicamente parece tener unos 60 años, tal vez, no lo sé bien no soy bueno con las edades. Claro que cuando le pregunte su edad dijo tener 24 años, no sin antes preguntarme mi edad y (sospecho) restarle un año.
Las preguntas que me surgen con los “usuarios” del psiquiátrico es: ¿Quiénes son?, ¿De dónde vienen? Todos tienen mucho que contar al responder esta pregunta. La forma de obtener la respuesta puede ser más fácil según el paciente y el vínculo que uno establece con ellos. Pero Humberto al momento de responder cualquier pregunta de su vida dará las respuestas más increíbles. Humberto dice ser de Alemania, “donde hay castillos que llegan hasta las nubes”, como dije anteriormente dice tener 24 años. Nunca pudo tener hijos pues tuvo una transfusión de sangre y ésta sangre era de mujer así que le impidió tener hijos. No fue por falta de mujeres pues dice haber tenido durante su vida 375 mujeres ni más ni menos. De su padre no cuenta mucho pues él murió y su mamá le consiguió un nuevo padre que aun no conoce. Humberto asegura que entre las actividades a las que se dedico durante su vida hizo las películas de Bruce Lee, de hecho fue él quien lo saco de Hong Kong un país al cual llegó después de sufrir la enfermedad por la que recibió la transfusión. Pero no era la primera vez que Humberto estaba cerca del cine pues cuando llegó a este país vivió en Polanco seguramente fue vecino de María Félix pues asegura que ella le enseñó a nadar. Es lo menos que esta diva podía hacer por Humberto pues la madre de este, que cabe destacar es muy guapa, les enseño a todas las actrices de la época dorada del cine nacional a peinarse.
Conocer personalmente a la Virgen y a Jesús dice que son muy altos y de la virgen dice que es muy bella y con senos “preciosos”. Ellos fueron los que le dijeron que viniera a México y constantemente habla con ellos para evitar que sucedan temblores.
Humberto es muy rico aunque el propio Humberto nunca se haya referido a sí mismo de esta manera. Pero si hace mención a sus muchas casas, con cuartos que miden 8 por 8 (metros seguramente), sus 33 aviones que le regalaron la virgen, sus 33 aviones que le regalo Jesús y algunos helicópteros de tamaño monumental. Claro que la riqueza viene de familia cuando su abuelo se hizo trillonario jugando al ajedrez, el cubilete y el domino. Pero la falta de generosidad es algo a lo que no se le puede reprochar al abuelo de Humberto pues a cada uno de los perdedores le regalaba un caballo como premio de consolación.
Además de todo esto es un gran nadador y metió 3 goles de Alemania contra Brasil en el pasado Mundial de Fútbol
¿Qué si le creo o no? mi ego intelectual duda por completo de lo que dice e intenta encontrar “la verdad” detrás de todo, pero ante la imposibilidad de conocer con certeza dicha “verdad” se da por vencido y prefiere dedicarse a cosa más útiles dejando a mi ser esencial creerle y dar por cierto todo cuanto me dice, porque si algo es cierto es que no me ha dicho mentiras. Porque no hay falsedad en los psiquiátricos solo niveles de realidad o realidades que se construyen a voluntad.
Creo que la diferencia entre “ellos” y “nosotros” es una barda y que una vez traspasada ésta las diferencias son más de forma que de fondo los mismos motivos nos mueven afuera y adentro. Las grandes diferencias radican en el manejo de la honestidad, la imaginación y el juego que se hace de los niveles de realidad. Humberto muestra en su narración sus grandes deseos, sus miedos, sus ausencias, la representación simbólica de su familia, etc. Es la imaginación un ejercicio paradójico de falsedad que nos lleva a una realidad desnuda, donde mostramos quienes somos, de dónde venimos, que cosas juzgamos importantes y que ambicionamos. Honestidad pura.
Regreso a mi casa tengo que esperar a que pase el pecero que puede tardar o no, ya que están asiendo arreglos a la Autopista. Vuelvo a pasar por la zona de la reserva ecológica pero ahora imaginar cómo se pudo haber visto aquel paisaje, el lago extendiéndose desde la orilla de la carretera, sin smog se ve Xico, el Teuhtli, el ajusto y el Volcán Tláloc con sus densos bosques azules, al fondo el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl en todo su esplendor. La avenida está libre de basura, el camión está limpio y el cielo es azul, la contaminación visual disminuye, la avenida se expande, la ciudad es otra una que supo respetar los canales y lagunas, los pedregales y los cerros, una que supo urbanizarse eficientemente, una que supo tener un control natal, una ciudad imposible pero que me ayuda afrontar esta real. Jorodowsky llama a comenzar a imaginar las ciudades imposibles para algún día poderlas realizar.
Si la vida es sueño ¿no acaso es conveniente soñar e imaginar?, controlar el sueño en que vivimos como lo hace Humberto desde un psiquiátrico. El sueña con 375 mujeres yo con otra ciudad ¿Quién es el loco?

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