Esther es mí abuela, no hablo de ella en pasado porqué por más que ella ya no tenga una existencia física, yo no la he dejado morir. Mi “Agüe” perteneció a una generación de mujeres fantásticas templadas al fuego de la Revolución Mexicana, mujeres tales cómo la actriz María Felix, la pintora Frida Kahlo, la poetisa Pita Amor o Josefina Bórquez (que inspiraría al personaje principal de la novela Hasta no verte Jesús mío). Mujeres con una gran personalidad, que aprendieron a ser fuertes, que rompían con los cánones establecidos y se atrevían a amar; y por qué no decirlo: a desear.

Tenía una larga cabellera ondulada que sujetaba en una trenza o un chongo, jamás la verías despeinada, a lo sumo la verías peinándose. Aunque sus canas habían tomado posesión de gran parte de su pelo su cabello negro aún conservaba cerca de la mitad del territorio; sorprendente para la edad qué tenía. No supo qué eran los tenis, los pants o playeras; usaba pantalón o falda de vestir, blusa, zapatos de tacón bajo, medias, suéter o gabán.  Toda una aristócrata, por qué la aristocracia no tiene que ver con  títulos nobiliarios, tiene que ver con la dignidad, el orgullo y el rigor. Ser aristócrata no es fácil pero a ella se le daba bien. Siempre se sentaría con la espalda derecha, piernas juntas y manos descansando sobre el regazo, una postura incomoda que en ella parecía de lo más natural.

La mitad de su vida la pasaría en la entonces Villa de Coyoacán, al sur de la ciudad de México. Es ahí dónde crecería, se enamoraría, lloraría y tendría a sus hijas. Cuando era niña su madre vendía tortillas (en ese entonces hechas a mano) en la plaza, mientras ella jugaba; eran la ultima etapa de la Revolución Mexicana y las soldaderas al verla sola en la plaza, creyendo qué era huérfana, por poco y se la llevan con ellas.

Se había casado un poco a la fuerza, su marido trabajaba en la fabrica de papel que en ese entonces existía detrás de la Capilla de la Conchita del ya mencionado Coyoacán. Como esposa de aquellos tiempos le llevaba todos los días la comida a su esposo y en esa misma fabrica conoció al que posteriormente sería mi abuelo. Después de por fín darle a su marido un hijo varón, después de dos niñas, la correría del hogar; y después de un segundo marido por fin se juntaría con mi abuelo.  La historia con mi abuelo pese a tener tintes novelescos no terminaría bien y años después se divorciarían lo que le valdría la excomunión, eran los sesenta pero supongo qué el párroco no estaría tan en sintonía con la época.

Le gustaba tejer y lo hacía con sus dedos doblados por la artritis. Ir a visitarla siempre era la incertidumbre de si se encontraría o no, con frecuencia se encontraba en la calle, el motivo podría ser cualquiera, compras, visitas, etcétera; pero aparir de ella caminar es un alimento para los miembros de mi familia.

En sus últimos años la senilidad se adueño de su mente, ya no reconocía  a nadie. En una ocasión mi familia y yo fuimos a verla  en una visita de rutina, ya qué en ese entonces vivía con una Tía.Ella se encontraba sentada tomando el sol a la orilla de la milpa.   Ya comenzábamos a despedirnos cuando volteo a verme a mí y a mis hermanos, por un momento regresó a ser la de antes, con orgullo en sus ojos  y una sonrisa dijo: “¡Qué guapos mís hijos! están tan guapos cómo su abuela”. Unos meses después ella moriría, en ese entonces no lo sabía, pero estaba seguro qué un fenómeno así no volvería a pasar de nuevo e intente guardar ese recuerdo en mí corazón (Escribo este recuerdo con mis mejillas llenas de lagrimas).

»

  1. Gloria Serrato Azat dice:

    Carlos: es precioso y emocinante y escribes muy bien. Aunque lo diré en el Facebook, esto precioso no quiero dejar de comentarlo personalmente en tu blog. Gracias por compartirlo. Un abrazo.

  2. greyscol dice:

    Lindo testimonio de tu abuela. Me ha conmovido. Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s